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Centenario de CREPUSCULARIO. El primer libro de Neruda.

Actualizado: 25 jul 2023

Por Pablo Arteche.

Pareciera viviéramos en una época adicta a las conmemoraciones. La hiperconectividad del internet a través de los dispositivos móviles que cargamos todos y las publicaciones de las redes sociales cada día parecieran recordarnos siempre alguna efeméride. En muchas ocasiones son cosas superfluas o recordatorios de algún hito histórico. Antiguamente la gente celebraba el onomástico, el propio y el de algún amigo o familiar, pero esa práctica pareciera hoy extenderse hasta para el aniversario del más minúsculo hecho de la cultura popular.

Este año la sociedad chilena se enfrenta, una vez más, a cumplir otra década desde golpe militar del año 1973, hecho que coincide históricamente con el fallecimiento de Pablo Neruda. A cincuenta años de los hechos, la muerte del poeta ha seguido haciendo noticia, debido a la investigación que ha buscado comprobar la tesis del envenenamiento, durante su internado en la clínica Santa María de Santiago, que le hubiese provocado su posterior muerte en su casa de Isla Negra, doce días después de la toma del poder por parte de las Fuerzas Armadas chilenas.

Sin embargo, y en el ánimo actual de las múltiples conmemoraciones, un hito fundamental de la historia literaria del poeta premio Nobel ha pasado bastante desapercibido, cumpliéndose cien años de la publicación de su primer libro: Crepusculario. La vida y muerte de los grandes artistas se rememora, escribe, reescribe, personifica, interpreta y reinterpreta; pero la obra a veces comienza, con el paso del tiempo, a ser una anécdota o solo una excusa para referirse a los autores.

Veamos entonces la historia de esta obra iniciática. Un joven Neruda ya instalado en Santiago para el año 1923, estudiante e integrado a algunos grupos literarios e intelectuales de la época, se propuso publicar su primer libro. Con el ímpetu necesario, pero sin los recursos para pagar los costos, se decide a vender sus escasos bienes, unos muebles, y empeñar el reloj que le había regalado su padre. A pesar de que la primera edición de Crepusculario salió publicada por Ediciones Claridad, en realidad podríamos quizás considerarlo un libro autopublicado y autogestionado. La dirección artística de la edición estuvo a cargo directamente del mismo Neruda, tanto así que decidió incorporar grabados de su amigo Juan Gandulfo, un médico aficionado a la expresión plástica y conocido por sus publicaciones de carácter político en la revista Claridad perteneciente a la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, en la cual Neruda había también publicado escritos. La relación entre Neruda y Gandulfo, más la participación de este con sus grabados en la primera edición de Crepusculario está bien tratada en el artículo de Ricardo Zalaquett del año 2005 para la Revista Médica de Chile titulado: “¡Siembra, juventud! la tierra es propicia, el momento es único. No es Neruda sino Gandulfo, el cirujano”.

Es difícil conocer el impacto que tuvo esta primera edición en el ámbito literario nacional, considerando además, que al año siguiente, Neruda publicaría la obra que lo lanzaría a la fama: Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Aquel mismo año 1924, y seguramente apremiado económicamente, el joven poeta vendió los derechos a perpetuidad de Crepusculario, el cual para 1926 tuvo su segunda edición a cargo esta vez de la editorial Nascimiento, la misma que había sacado los Veinte Poemas, pero esta vez sin los grabados de Gandulfo, aunque con la dedicatoria de Neruda a su amigo en las primeras páginas:

"A Juan Gandulfo, este libro de otro tiempo, Pablo".

Neruda comenta en sus memorias, que con el dinero pagado por los derechos de Crepusculario, invitó a unos amigos a un restaurant y se lustró los zapatos, siendo quizás el primer gusto personal que se pudo otorgar gracias a la literatura.

Crepusculario contiene poemas que quedaron luego para siempre como clásicos del poemario nerudiano, como Farewell con sus famosos versos marineros:

(AMO el amor de los marineros que besan y se van.
Dejan una promesa. No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera: los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar.)
(Farewell, Crepusculario, 1923)

Para un análisis literario más profundo, recomiendo el artículo “Crepusculario de Pablo Neruda, entre naturaleza y cultura”, de la académica argentina Gloria Videla de Rivero, publicado por la Universidad Nacional de la Plata en 1995. También está disponible una breve reseña en el sitio web Memoria Chilena, perteneciente a la Biblioteca Nacional, donde además se pueden revisar algunos fragmentos de la segunda edición de 1926 a cargo de la Editorial Nascimiento.

Actualmente en sitios de internet es posible conseguir a precios bastante accesibles variadas ediciones de Crepusculario, como por ejemplo, las publicadas en la década del sesenta en Argentina por la editorial Losada, reconocibles por utilizar en la portada el logo nerudiano del pez inserto en una esfera. Sin embargo, para quienes quisieran adquirir una edición actual, deben recurrir a la colección Biblioteca Pablo Neruda, editada por Seix Barral, perteneciente al Grupo Planeta, disponible directamente en su página web o en sitios de venta de libros en línea.

Es común que las primeras obras de los grandes autores de la literatura universal tiendan alcanzar mayor interés luego que sus creadores obtuvieran algún reconocimiento por trabajos posteriores, y más aún la figura de Pablo Neruda, que llegó ha recibir el Premio Noble de Literatura el año 1971. La publicación del primer libro para cualquier escritor es siempre un salto al vacío, una declaración de principios, un manifiesto y a la vez un acto de extrema inocencia. Así, el joven Neruda hace cien años, en Santiago de Chile y con escasos recursos económicos, lograba editar su Crepusculario, que tal vez, como anunciaba su titulo, propuso el inicio de un camino que iluminaría por décadas el panorama poético a nivel mundial, el crepúsculo nerudiano.


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